Hacer vinos que sean pequeños retratos del Valle de Uco, una zona que elijo, y que a la vez me alberga desde siempre. Una región de condiciones únicas que permite lograr vinos ricos, con características propias, pero al mismo tiempo, en una enorme diversidad de suelos y paisajes.

pueblo dormido

Mi nombre es Federico Crowe, soy mendocino, oriundo de Tunuyán. Pueblo Dormido es un proyecto con el que puedo hacer lo que más me gusta: elaborar vino y empaparme de él y su cultura, trabajando  en la búsqueda de exponentes con identidad, logrados cuidadosamente y en pequeñas partidas para asegurar su calidad.

¿Cómo empezó?

Soy periodista de formación, me involucré con el vino cuando volví a Mendoza, proveniente de Buenos Aires, lugar donde realicé mis estudios en Comunicación. Durante varios años trabajé para algunas bodegas y en diferentes rubros de la industria: Turismo, Bodega, Sommellerie, Marketing, Ventas.

Cuando se inició esta aventura por el mundo vitivinícola allá por el año 2006, al mismo tiempo, comencé a hacer vino artesanal en la casa de mi madre, con unas pocas plantas de vid (700 aproximadamente, de Malbec y Cabernet Franc) que mi padre cultivaba en su finca de Los Arboles, Tunuyán. Con mi amigo Pablo Laborde (en aquel momento estudiante de la licenciatura, hoy viviendo y haciendo vinos en Francia); empecé a aprender de enología, aunque creo que en el camino más aprendí a hacer vinos, dos cosas que se parecen pero no son iguales.

Podría decir que aquellos primeros vinos artesanales fueron el germen de Pueblo Dormido, aunque el proyecto comienza a materializarse primero en 2010 con la plantación del “viñedo Icabod”, dos hectáreas de Malbec en la finca de Los Árboles; y finalmente en 2014 con la primera cosecha de ese Malbec que le daría vida a ICABOD desde entonces.

Aquella primera vendimia significaba “la llegada de ICABOD a Pueblo Dormido”, un nuevo destino en el cual debía afrontar (no ICABOD sino yo) el MIEDO de dejar atrás cierta “zona de confort” en la industria vitivinícola, para adentrarme por completo, y por AMOR, en la aventura de crear mis propios vinos y empezar a contar mi propia historia”.

“Inspirado en el sentimiento nocturno del campo,
donde en la oscuridad el caserío se pierde, 
los árboles murmuran, los animales hacen sus ruidos, 
la imaginación se despierta…
Donde  la soledad se agiganta, el miedo aparece. 
El corazón late fuerte y rápido.
Sobrevuela la sospecha de que es el amor, 
oculto detrás del miedo, lo que impulsa el cauce de ese latido…”
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